Ir al contenido principal

EL BESO AUSENTE EN EL DIA DE SAN VALENTIN



EL BESO AUSENTE EN EL DIA DE SAN VALENTIN

Y si el catorce de febrero llega
un paso antes que tu
lloraré en la almohada tu ausencia
en este día perdido.

Y si al llegar el alba del quince de febrero
estas pensando en mi
recuerda que no volverá este catorce,
ni las lágrimas se desprenderán de la almohada
para volver a mis ojos.

Tal vez llegue el dieciséis de febrero
y aun respire,
Pero los días pasan y no vuelven más,
y tu que te aferras a dejarlos pasar
viéndote por tu ventana como suspiras,
como esos labios se van secando
por necesidad de los míos,
como esos ojitos lindos y encendidos
quieren brillar.

¿Y qué esperas viendo al tiempo pasar?
¿Y que esperan tus labios para poderme besar?

Y tal vez lleguemos vivos al diecisiete,
si el cáncer aun no me quiere llevar,
y recién entienda señorita hermosa
que me debe besar.
Recordemos que ya no es catorce
y que hoy podría ser el dia final.
Recordemos que no sabemos cuando
la muerte nos quiera llevar.
Entonces aprovechemos cada segundo de nuestra existencia,
yo dejo estos versos tirados en la mesa,
usted deja la melancolía en el sofá,
yo voy por esos besos
y usted con pasión me los da.

Y tal vez lleguemos vivos
al próximo catorce de febrero,
y mi almohada me extrañará,
pero tus labios ya no estarán secos
pues yo sabré regar.

PATRICIO MACEDO.

DEDICATORIA:
A una chica maravillosa que con su existencia
adorna mis días.

(14-02-2013)

Comentarios

Lo más leído

DONDE ESTARÁ MI AMOR

Dónde estará mi amor. Esta es una de las canciones de Centella, un grupo de música chicha, que me quedó grabado en el pecho después de su muerte.  Aunque no tenía muy buena voz y cantaba muy mal (aveces cambiaba una palabra por otra) me gustaba más escucharla cantar a ella que al gordo Centella. En efecto, en aquellos tiempos no era seguidor de la música chicha, no me gustaba en lo absoluto. Ahora lo escucho por el recuerdo oceánico que me trae esta canción, y porque el gordo Centella es hincha del equipo de mis amores. Ella, Débora, mi ex enamorada, la cuarta para ser precisos (para que quede claro que me encanta ser preciso), toda su vida, su cortísima vida, fue amable conmigo, muchísimo más de lo que merecía.  La primera vez que me vio estaba semidesnudo, en calzoncillos, saliendo de la ducha, de su ducha.  No fue el mejor momento para conocernos, pero se dio.  El señor Jose Ker Merel, su padre, me dio la oportunidad de participar en su club "Cul...