La niña más linda del mundo. No la volví a ver más. Incluso, ya no la había visto hace poco más de un año. Jaime, Memo, y yo solíamos llamarla “colitas” por el peinado que solía llevar. Esas colitas preciosas que, a nadie como a ella, le quedaban tan perfecta, esas que la hacían ver como una princesita. Ella solía llamarse “Sasuke“. Lo recuerdo hondamente porque con tal de hacerla feliz yo la hubiese llamado así por toda la vida. Pero yo, aunque no se lo dije nunca, la consideraba mi angelita. Sí, mi angelita de la guarda. Mi angelita que me cambiaba de humor rápidamente como nunca nadie lo había hecho. A pesar de ser tres años menor que yo, siempre sospeché, y hoy lo con firmé, que era mucho más lista que yo. No la veía hace mucho, pero daba vida a mis recuerdos. La recordaba tierna, alegre y queriéndome a escondidas. Aunque solo conversamos por Messenger, me fui enamorando de ella, mi angelita, la princesita de mis alucinantes e irreales sueños. Le mandé un...
Voy a contarles algunas historias, de esas que no se deberían contar. Voy a escribir lo que dicte el insomnio, lo que susurre el café y lo que inspire la luz de la Luna.