Ir al contenido principal

VEINTIDÓS VUELTAS AL SOL

VEINTIDÓS VUELTAS AL SOL



Acabo de dar veintidós vueltas al sol. Esto, sin duda alguna, es una hazaña memorable. Hasta aquí hemos llegado, en este viaje inquebrantable, tedioso y azaroso. Hasta aquí he llegado y sería tonto no valorarlo. Han sido veintidós vueltas al sol y mis tripulantes no lo han notado. Esta vez Facebook no les aviso como en la vuelta anterior. Me valen tres cojones, no necesito tantos tripulantes, solo a los necesarios, y ellos aún están conmigo.


Han pasado veintidós años desde aquel día en que una enfermera se atrevió a darme una nalgada solo porque nací en silencio, alegando que era parte del procedimiento para bebés que no lloran al nacer. Han pasado la misma cantidad de años y cuatro meses más desde que mi abuela, muy emocionada con mi llegada, comprara muchas ropas color rosa. Ella pensaba que sería mujer y deseaba que me llamara Flor. Que linda mi abuela, como la amo, siento mucho no haber cumplido con sus deseos. Han pasado tantos años, y en el transcurso he vivido en la tierra y en las nubes, en el infierno y en el paraíso, en aventuras, tristezas, frustraciones, decepciones, alegrías, elogios, campeonatos, hazañas, riñas. En estos años he sido hijo, hermano, tío. He sido el niño de casa que siempre jugaba en su cama, el que no rompía sus juguetes, fui el niño que mamá nunca quiso que se ensucie y por eso jugaba en cama. En estos años intenté hacer un ‘hame-hame-ha’ (no estoy seguro de que se escriba así), busqué sin éxito las pokebolas, a los seis años conocí la calle, ahí conocí grandes amigos, amigos de futbol con quienes aprendí las mejores lecciones de compañerismo, en la calle aprendí que sobrevive el que sabe defenderse. Conocí al señor Carmelo, que fue como mi abuelo, y él me enseñó a vivir, él me dio el camino a seguir, me formó como escritor y siempre lo echo de menos. Fui jugador de fulbito, llegue a jugar futbol con cierto éxito fugaz, fui barrista de ‘Los Diablos U puente piedra’, me enamoré como un tonto, o tal vez con cierta demencia, de una chica linda (a veces, solo a veces, creo que aún estoy enamorado de ella. Pero nada que no se me pase con un auto-lapo y un baño de agua fría). Entonces, han sido veintidós años plagados de buenos y malos momentos. He sido pirañita, barrista, aventurero, escritor, matemático, poeta, he sido yo y mis circunstancias. Entonces, como carajos podría no estar contento de haber dado veintidós vueltas al sol. Haber vivido tanto y en paralelo capitaneando mi viaje alrededor del sol.

Bien, hasta aquí hemos llegado, mil cuatrocientos sesenta y cinco días después de ver a mamá por primera vez. En resumen, creo que he tenido una vida placentera, no tengo nada que quejarme, he tenido una vida de mediano éxito hasta ahora. He cosechado logros, me han amado diez lindas mujeres, he amado a una de ellas. Hasta he sido político. ¡Jolines! Por la manzana de Newton, he sido político en mi paso fugaz por la facultad de ingeniería civil de la UNASAM, y no pasé desapercibido, también tuve un éxito considerable en mis funciones. Hoy tengo claro el camino a seguir, seré un ingeniero industrial competitivo y en constante aprendizaje, haré realidad mi proyecto empresarial que ya viene gateando desde algunos meses, me daré tiempo de tener una chica a mi lado, siempre debo darme un tiempo a pesar de los proyectos, es parte de la vida, creo que ya es hora.


Por ahora esto es lo que hay. Enciendo los motores y continuo mi viaje. Una vuelta más al sol y tendrán que ser muchas más, porque tengo tanto por dar a mi familia, a mis amigos. Tengo tanto por darme, por escribir, por vivir mi sueño de escritor. Y esta nueva vuelta alrededor del sol no será diferente, será mejor, mucho mejor, porque en cada estrella que veo habrás un motivo para sonreír, porque en cada luna llena encontraré el amor, y porque las municiones están listas y, nuevamente, el escritor sale a matar.
SERGIO PATRICIO.

DEDICATORIA:A mí mismo, aunque no lo merezca.
(Escrito el: 23/07/14)

Comentarios