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UN LOCO EN CLASE DE ECONOMIA



UN LOCO EN CLASE DE ECONOMÍA

Un anciano en la pizarra gastando sus últimas palabras. Doce idiotas y una chica linda escuchándolo. Un par de cerdos de la vecina empiezan a follar. El anciano habla de economía y a los doce les importa un pedo; ¿y a la chica linda? No sé, mira la pizarra pero sospecho que le importa tres tetas. Tres ya cayeron, se quedaron dormidos; uno cogió un lápiz y dibuja, otro se escarba la nariz buscando el trozo de moco que se meterá a la boca, la chica linda juega con su celular y el viejo de mierda dice que la economía es lo máximo.
Todos perdiendo minutos de vida. A nadie le importa Marx,les importa un coño rapado saber quien es Engels y Ricardo David. El viejo habla solo, nadie atiende su clase. Un loco que se alucina escritor plasma estas líneas mientras la chica linda deja el celular y mira sorprendida las numerosas líneas que lleva escrita el loco. Ahora el profesor habla del ‘spread’ bancario y a muchos les dio un calambre en el cerebro, miles de sus neuronas se suicidaron. El loco que escribe lo mira, y escribe. El loco mira a la chica linda, y escribe. Toma un sorbo de Coca-Cola, y escribe. Gira la mirada a su lado izquierdo, ve como el vecino saborea el trozo de moco, y escribe. Se levanta, va al baño, vuelve y escribe.
El loco ve al viejo y resulta que el viejo no es viejo como él creía, el viejo es más viejo aun de lo que él creía. Mira a la chica linda y tal parece que no es tan linda. Mira al ‘come moco’, el ‘come moco’ lo mira y se asquean mutuamente. La cabeza de uno de los dormilones empieza a declinar, el ángulo que forma con la carpeta es cada vez más agudo, el loco cuenta: uno, dos, chócate cabrón; y el dormilón se golpea en la carpeta. El loco sonríe, disfruta el dolor ajeno. El loco se para y pretende escuchar la clase de pie apoyado en la pared porque le duele el trasero y piensa ‘ de tanto estar sentado se me va a borrar la raya’ y sonríe creyendo ser muy gracioso. <> piensa. El viejo lo ve y le pide muy cortésmente que tome asiento. El loco le dice que se le borrara la raya si continúa sentado, y los que aún están despiertos celebran a carcajadas tal explicación. El loco piensa ‘queda comprobado, soy muy gracioso’.
El experimentado economista dice que solo faltan cinco minutos para que culmine su clase. Todos lo celebran, ya quieren largarse. El loco se apura en dar fin a estas líneas.
Solo a un tonto se le ocurre escribir en cualquier hoja, solo un tonto utilizaría la parte trasera de la hoja de práctica para escupir su pésima inspiración. Solo un tonto daría explicaciones a sus lectores. Pero para no sentirme el único tonto en el mundo llego a la conclusión de que también solo a un tonto se le ocurriría terminar de leer algo que comienza tan mal. Solo un tonto leería esto. Gracias por hacerme sentir que nos soy el único tonto. Muchas gracias, tonto.
PATRICIO MACEDO.
DEDICATORIA:
A estas locas ganas de escribir por siempre.
(Escrito: 02-08-2011)

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